La
Revolución Industrial, se define como el proceso con mayor tendencia tecnológica
e industrialización, además de cambios contundentes en su demografía y
delimitación geográfica, surgió a mediados del Siglo XVIII y principios del
siglo XIX, uniendo naciones y modificando culturas. Su
proceso evolutivo se presenta como un desarrollo a nivel económico, social,
político y comercial. Por su parte, todo inicio con el cambio de la actividad
económica la cual para la época, estaba basada en la agricultura y donde,
progresivamente se forjó una fundamentada en el desarrollo netamente
industrial. El campesinado quien fue participe y figura primordial dentro de
este contexto que marco la historia de la humanidad, emigro a las ciudades en
busca de mejoras en su calidad de vida, consiguiendo a su paso gran cantidad de
incomodidades. Así
pues, dichas transformaciones dan paso a una industrialización que
progresivamente arrastra a países como Alemania, Bélgica, Francia, Europa
continental, Rusia, Italia y España entre muchos otros, los cuales se fueron
modernizando de manera lenta y desigual. Además de acentuar algunas desigualdades culturales y
demográficas en cada uno de ellas. La
producción de bienes y servicios incremento rápidamente, generó en las
industrias mayores ingresos económicos e intercambios comerciales que
permitieron acentuar su desarrollo en la industria, las innovaciones dentro de
sus procesos conducían a una sólida base del mercado nacional favoreciendo a
varios países del mundo. La
población contó con una modernización dentro de la agricultura, tanto así que
modifico los instrumentos de trabajo los cuales eran de tipo artesanal, por
aquellos que formaban parte del cambio industrial que demandaba la tendencia
actual, la maquinaria como es de esperar demanda individuos calificados para su
proceso, obligando a los habitantes movilizarse a la ciudad y convertirse así
en un obrero con dependencia salarial, de esta manera surge rápidamente la
segmentación de las clases sociales y su estratificación. La
comunidad fue incrementando y por ende las necesidades básicas de vivienda y
consumo tradicional, se encontraban en ocasiones con carencias en su hábitat e
higien,e además que estaban desprovistos del amparo legal. El proletariado para
la época llegaba a jornadas laborales hasta de 14 horas donde en dichas
actividades eran representados por hombres, mujeres y hasta niños. No
se negará jamás que el desarrollo comercial que se dio para la época y que hoy
por hoy se le debe mucho en amplitud de sus elementos, careció de humanismo y
conciencia, se empleo al campesinado para el progreso de las actividades
industriales y así conseguir un mejor estrato económico que lo permitiera
mantenerse en el mercado, se forjaron nuevas vías de comunicación y se
modernizó los medios de producción para la consolidación de un sistema
capitalista, donde escasamente pudo haber existido igualdad de condiciones y
amparo legal. Cambios
contundentes y progresistas como el que se vivió para el siglo XVIII marcaran
la historia de las naciones del mundo, las economías se consolidarán o en su
defecto demarcarán un rumbo completamente diferente al que actualmente se
tiene, vivimos en un estado donde los cambios y transformaciones proponen la
abolición de retraso, solo el progreso nos obliga a establecer mecanismos que
sustenten nuestra evolución y que mejor manera de hacerlo que a través de la
educación.
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